Tendido en la cama de mi cabina de popa, ausente, sin saber si dormía o vigilaba; un resplandor del malecón por la lumbrera de babor intentaba sin saber si era sueño o verdad, acordarme.

Como si los sueños fueran mentiras, reconocí el rumor de una zampoña entre los embates suaves del agua salada.

Antes de estar despierto sumé a la sinfonía del silencio que no quería romper, flautas y oboes, timbales y clarines, espuma y oscuridad, naturales como el cansancio.

Viento, tijeretas, alas chapaleando; una sola gaviota llevaba la batuta de una melodía que no estaba en venta.

Los elementos…

HBJ.  de mi librito 80 cuentos de cien palabras, ni una más, ni una menos.  Léalo complerto en este mismo blog.