Tomad Señor y recibid, toda mi libertad, mi entendimiento y toda mi voluntad.

Todo mi haber y mi poseer, voz me lo diste, a voz Señor lo torno.

 Todo es vuestro, disponed de ello según tu voluntad.

Dadme solo vuestro amor y gracia.

Con esto me basta…

 Mi equipaje es el maravilloso despertar de ese sueño último a esta vida sin final en una nueva y bellísima casa más grande y acogedora.

 Mi equipaje es la comprobación final de una promesa en la cual creí desde niño, cuando mis padres me hablaron por primera vez de un hombre que no hizo otra cosa que invitar a creer, y creí.

 Mi equipaje es el disfrute de todos los seres que me quisieron y quise y que están ahora conmigo aquí, todos, hasta los que se habían escondido de mi memoria.

 Mi equipaje espléndido y consolador es ver desde aquí a los que amé i me amaron, por los que abogaré desde ahora y para siempre.

 Mi equipaje es el deseo inmenso de dar y recibir felicidad para todos los míos y los otros, desde ahora y para siempre.

 Mi equipaje al fin, es cumplir con ese mandato postrero del sermón de la montaña. No he visto aún al que lo pronunció pero, lo veré, estoy seguro. El momento llegará. Mi corazón está limpio y podré verlo un día.

 Hernán. Soy feliz, séanlo también ustedes.

HBJ…