Siempre me he preguntado que se sentirá con ser Dios, ¿será dificil?, ¿que produce ser Dios?.  Será siempre un estado de ánimo o actitud benevolente y que le genera solo satisfacciones y alegrías.  Dios sentirá agobio, cansancio, sentira algún cambio de genio o modo de actuar diferente.  Será triste Dios por momentos o siempre será un tipo alegre y siempre dispuesto.  Me asaltan muchas interrogantes sobre Él y, lo que más me produce incomodidad y angustia, es no recibir respuesta alguna, solo un silencio profundo y prolongado, sin final.  Tanto, que me desconcierta, me preocupa, será que Dios no quiere hablar conmigo, que no me cuenta para nada, que no estoy en su lista.  ¿Como será hablar directamente con Él?  ¿Se puede hablar con Él, sin morir primero? ¿Es imprescindible morir para verlo y hablar con Él?  ¿O no, no esposible si no es que Él no lo permite?  En fin de cuentas, el todopoderoso, es Él, esto es cierto.  ¡Que debo hacer!,  quiero saber como es ser Dios.  ¿Es malo lo que quiero? ¿No está bien lo que quiero?  Yo no quiero ni su poder, ni su gloria, no busco eso, no busco nada, sé que no lo merezco para nada.  No me mueve ningún tipo de ambición ni de poder, ni siquiera una pizca de su naturaleza; ni su mirada, ni su figura, ni reflejarlo, nada, nada de eso… Solo, solo quiero vivir o ser Él, por un ratito.  Lo que dure el caminar tres cuadras a paso lento, siendo Él, conversando con un mortal como yo mismo lo soy…

Tu nombre es Edmundo, ¿como estás Edmundo?

* ¿Quien es Usted?

Soy Jesús, Dios, el Espíritu Santo, llámame como quieras, pero tratame de tu.  Sé que quieres ser yo, por lo que dure el trayecto de tres cuadras conversando, aquí estoy, me encanta la idea.

* ¿Como sabes que soy Edmundo?…como sabes mi nombre.

No me lo preguntes, lo sé.

* ¡No salgo de mi asombro! me he quedado sin habla.   Una cosa es mi deseo y otra que tu vengas aquí al maleón de La Punta y me digas que tú eres Jesús.  Es demasiado para cualquiera…

Acostúmbrate Edmundo, lo importante es que creas en lo que te digo.  Que me creas, es todo.

* Te creo.

Lo que no puedo hacer, es que tú seas yo, más bien, Yo, voy a ser tu.  Entiéndeme, no puedo dejar de ser quien soy.  Así que,  desde este momento, voy a ser tú. desde ahora mismo, desde este instante. Y no me digas que es la primera vez que estás junto a mí.  No solo una sino muchas veces en el día estoy junto a tí, o estás junto a mí, si así lo quieres.

* Pero…

Pero nada, lo que pasa es que perteneces al gran equipo de los  que no ven ni oyen. Yo soy el prójimo, tu prójimo. Ustedes los hombre acomodan las cosas de Dios a su propio beneficio.

* Entiende, esto ha sido de improviso para mí, es demasiado.  No es fácil de asimilar.

Ya lo dije una vez, hace tiempo, yo vengo sin avisar, siempre en el momento menos pensado. Así qué, debiste estar alerta.  Porque si me crees, es que me conoces.

Pero, ¡Mírame! que tengo de diferente, no tengo túnica, no tengo barba, tengo una dentadurá tan imperfecta como la tuya, diría que hasta me confundo con cualquiera.  Mi rostro es cetrino, no soy muy alto, hablo claro y pausado.  Yo daría la vida por tí, tú lo sabes bien, ya lo hice hace miles de años.  Soy ese prójimo necesitado, el doliente sincero, ese soy yo, y conmigo te cruzas a menudo.  Pero no soy solo el harapiento, el mendigante, el enfermo, el que lleva demasiada carga en sus espaldas.  Soy también el otro.  El que aparenta no necesitar nada, pero interiormente está huerfano de todo.  De esos seres hay millones por calles, tiendas, oficinas, cafés, playas y caminos.  Aparentan tenerlo todo, ser dueños del mundo, pero están vacíos, solos.  Tienen mucha soledad, están ellos sí, muy bien vestidos y llenos de artefáctos pero, tremendamente solos.  Los acompaña la soledad de espíritu, la peor de todas las pobrezas.

* Porque no caminamos, la tarde y este sinuoso malecón se presta para ello.

Bien, vamos hacia allá dijo, haciendo un ademán con la mano y con voz calmada y segura, expresó:  cuando uno camina sin prisa ni apuro, facilita el entendimiento y las expresiones son más fáciles.  Todo lo que uno desea decir o contar sale de uno y llega al otro de forma tal, que lo dicho, es mejor asimilado por el oidor y al locutor se le facilita más la comunicación.  Las clases en los colegios deberían dictarse caminando por los parques y jardines.  Mucho tiempo atrás hablaba caminando por los senderos y explicaba por parábolas sobre las mesas.  Sobre estas, los hombres y las familias enteras, aprendían porqué es que se parte por la mitad el pan.

* Es algo que extraño, sabes.

¿Que es lo que extrañas?

* Las charlas de la hora de almorzar, los padres, los hijos, juntos a la hora de comer.

Si en verdad lo extrañas, pues, recupéralo, sentenció.

* ¿Como he de hacer?

Convoca, pero ¡convoca!, convocar no es lo mismo que invitar…

* Dime la diferencia.

Te la explico.  Llega de improviso un día, a la casa de uno de tus hijos y lleva algo para uno de sus hijos o para su esposa y pídele a ella que te invite a almorzar.  Lleva bajo el brazo algo de comer que sepas les gusta a la mayoría. Promueve la amabilidad, la cordialidad, la alegría, sobre todo la alegría.  Invítalos también tú y cuenta a los chicos o jóvenes si los hay, algo simpático sobre la familia.  Será fácil notar que el propósito tuyo es la unión.  Esta última palabra, unión,  es mágica, obra milagros; también hay milagros en el mundo de hoy,  ¿sabías que los hay en el siglo 21?   Insiste con tino, y el milagro se dará, eso es convocar.

* Entendido, lo has explicado bellamente.

Reparé por un momento en la camisa de Jesús, aproveché de  un instante en que su mirada se fue hacia el mar, el mar se hace dueño de los ojos, atrae, el horizonte llama, incluso a un hombre como Él.  Llevaba los brazos cruzados hacia atrás, una de sus manos entrelazaba la otra muñeca, camisa de manga larga, no tenía reloj.  No tenía bolsillos a ningún lado y llevaba el primer botón del cuello desabrochado.

Volteo a mirarme y sonrió y continuó caminando y yo junto a Él.

* ¡¡Que maravilla de sonrisa!!  Hay algo que quería preguntarte.

Dime, te escucho…

* He escuchado que las vallas para ser un buen católico las habías puesto demasiado altas, que las metas que deben cumplir los que te siguen son casi imposibles de cumplir y alcanzar.  Que tus mandatos están fuera de nuestro alcance. Al decir esto el silencio de Jesús terminó.

El que ha puesto, a Dios en un lugar demasiado alto es el hombre,  no yo.   Le ecantan los altares, y a mi no me gustan los altares.  Es más, yo no quiero estar allí y no lo estoy.  Muchas veces el hombre va a buscarme donde yo no estoy.  El hombre me ha puesto en un lugar distante, viene y me ruega, me pide cosas, se acuerda poco de mí.  Viene en mi búsqueda sin haber cumplido con los requisitos previos para hablar conmigo…Venir sin primero haberse arreglado con su hermano, con su prójimo, con su socio, con su acreedor o con su deudor.  Viene a mí y se acerca, y miente.  No decir toda la verdad no es otra cosa que mentir.  Hace referencias hipócritas, como si no supiera ante quien está, con quien está hablando.  Lo se todo Edmundo, me invade mucha pena, una enorme tristeza.

Si, me da mucha pena y gracia a la vez, cuando escucho decir…Sí, soy católico, pero no practicante.

¿ Y como es que “no” se practica ser seguidor mío?

¿No asistiendo a la misa los domingos? ¿No siendo bautizado o rechazando ciertos ritos? ¿No recibir la comunión? ¿No guardar ciertas reglas o fechas? ¿Eso es no ser practicante?…

Pensé que no ser practicante, era no amar a tu prójimo, no ayudar al desvalido, no dar caridad al menesteroso hasta que duela, en la propia piel y en el bolsillo propio.  Pensé que no ser practicante era no respetar a tus hijos y a tu mujer como su fueras tu mismo.  No asistir de vez en cuando a acompañar en su lecho de doliente a un amigo enfermo desde hace tiempo.  Pensé que al decir que no eres practicante te referías a que  no aparecías a consolar y acompañar a un amigo o pariente que está pasando por un pésimo momento financiero, no vaya a se que terminen él o su esposa pidiéndote una ayuda financiera que no estás dispuesto a brindarles.  Pensé que  no ser practicante para tí, es que no cobres más de lo que debes cobrar, si no lo justo.  Que evitas, que tu compañía para la que trabajas, se vea afectada con un gasto mayor, al no sobrevalorar las mercancías que están en tus manos adquirir. Pensé que siempre aunque te veas afectado personalmente, dices siempre la verdad sobre las cosas que suceden en tu entorno, sabiendo que si decías una cosa falsa sobre algo, te ibas a ver beneficiado.  ¿A esa práctica diaria te refieres, cuando dices que no eres practicante?…

No te preocupes, bien puedes dejar de hacer muchas cosas o dejarlas para despues, si es que haces todas estas cosas que te he referido.  Estarás siempre en el favor de Dios.  El valor que tienen para mí y para mi Padre todas las aciones realizadas en favor de un semejante, no tienen precio comparable.  De ellos es el reino de los Cielos.

Jesús y yo nos sobreparamos, una mujer joven nos muestra una bolsa de caramelos,  se transparentaban los envoltorios de celofán, eran de limón y menta.  ¡Cinco por un sol! nos dice…

Extendí una moneda de un sol, y saqué de la bolsa solo dos caramelos, abrí mi palma y él tomó uno de limón.  Empezamos nuevamente a andar.

* Jesús, ¿Es dificil tu tarea?

No, pero no es fácil.

* ¿Que es lo peor?

Nada es peor Edmundo, esa palabra no existe.

* ¿Pero, que es lo que más te hace sufrir?

La falta de amor.

* ¿Quieres a todos los hombre sean malos o buenos?

Amo a todos los seres vivientes.

* ¿Que es la vida para tí Jesús?

La verdad y el amor, eso es la vida, contestó.

* Y ¿que es la verdad’

Todo el que ama y escucha mi voz es verdadero.

* Y continuó…

Me entristece, la falta de justicia que existe, el hombre y la mujer se han convertido en defensor, fiscal, juez y verdugo.  El que tiene y el que puede, ha dejado de mirar con compasión a sus lados y ser solidario con el que sufre, con el que no tiene ni puede.  Hay mucha gente, millones de millones que arrastran un sufrimiento indecifrable.  Si deseamos que las respuestas a nuestras oraciones, estén siempre de acuerdo a nuestra voluntad, hágan que su voluntad esté de acuerdo con la voluntad de Dios.  Con demasiada frecuencia, el hombre y la mujer confunden a Dios con eso que ustedes llamán papá Noel.  Dejarle todo el trabajo a la providencia, es una actitud muy fácil y cómoda.  Sí es verdad que hay milagros, hoy mismo son tan esperados como antaño.  Claro que hay milagros, pero hay que tener mucha fe, y cuesta mucho trabajo para que ocurran…

Ha comenzado a oscurecer y debo atender unos asuntos de mi Padre, es hora de que me vaya Edmundo. Ya ves que no soy para nada rígido ni estricto, me pediste tres cuadras conversando y ese trayecto ha sido multiplicado y lo hemos hecho con alegría, sobre tpodo con alegría.  Póngan mucha alegría en todo lo que hacen.

* Entiendo dije con bastante pena.

Cuídate, no te alejes de mí, haz tenido una idea que me gustaría se repitiera.

* Y mientras me miraba fijamente le dije:  Te estaré esperando, ¿a donde iré si tu tienes la verdad?

Te buscaré de improviso, sé que estarás.

* Dio media vuelta y se alejó.  Me quedé mirando su figura hasta que dobló la esquina de Tovar con tarapacá, a la altura de Arrieta.  Me quedé feliz y seguro de que lo volvería ver, porque dependerá únicamente de mí. Volverá y charlaremos caminando una vez más.  Hace muchos años, cuando yo era un niño, no recuerdo si fue mi madre o mi papá, me hablaron de Jesús por primera vez.  Recuerdo que  lo llamaba Papá Lindo cuando muy niño, luego se convirtió en Dios, y ahora desde hace años es Jesús.  Muchos talvez podrán pensar que mi trato hacia Jesús es irreverente, pero no es así.  Es la única forma como entiendo a Jesús: amigo, directo, cordial, sensible, feliz, verdadero.  Lo sentí muy a gusto y sé por lo demás que así no fuera, me lo habría manifestado. Dios, nos hizo libres. y nos pidió que fueramos felices, de por sí, cada uno.  Que uniéramos nuestras felicidades y circunstancias y fueramos felices juntos.  El Reino de Dios, está aquí, entre nosotros, al fondo de nuestro propio corazón, no es preciso morir para ir a él…

Chau.

HBJ.